domingo, 26 de mayo de 2013

Capitulo 11

Al ver como Santi se acercaba decidido hacia ella y que no le quedaba tiempo de reacción, Miriam agarró a Valeria de la mano y le dio un tirón para alejarse de allí.

- ¿Qué estas haciendo? ¿Estás loca? ¡Casi me tiras!
- Ese chico que no para de mirar es el cansino que te conté. -Dijo Miriam señalando con la mirada hacia donde estaba Santi.- Tal y como voy en estos momentos y después de tu encerrona, o hago una tontería o la vuelvo a montar aquí en medio. ¡Y ninguna opción me parece correcta!

- Vamos a dar una putivuelta y desaparecemos un rato.
 
- ¡Gracias Val! Te debo una. ¡Ah no! Ésta por la de la encerrona de Héctor… ¡Se me olvidaba!
 
- Valeeee, me lo merezco… -Resopló Val.
Ambas, riéndose, empezaron a dirigirse hacia el otro extremo del bar. Seguidas por Santi, que no entendía que pasaba. Él estaba seguro de que lo había visto ¿Por qué se iba entonces?
Miriam, más pendiente de quitarse de encima a Santi que de hacia donde se dirigía, se chocó contra alguien. Sintió unos brazos rodeándole la cintura. No le hizo falta volverse para adivinar quien tenía delante. Recordaba esos brazos, y la expresión de Valeria lo decía todo.
- ¿Huyendo otra vez? -Dijo Héctor levantando una ceja.
- ¡No te creas el centro del mundo! Estamos dando una vuelta – contestó Miriam intentando sin éxito zafarse de sus brazos.
Tras Héctor apareció Javier.

“¿Y ahora que quiere éste? ¡Que pesados están hoy! Pero está tan guapo cuando se pone así… ¡No! Fuera de la cabeza estos pensamientos!”

–Pensó Valeria al ver de nuevo al chico de tienes-una-sonrisa-que-enamora.
- ¡Basta de tonterías Val! ¡Tengo que hablar contigo, YA! – soltó Javier con un tono que no aceptaba discusión, cogiendo a Valeria y alejándola de allí.

"Como me vuelvan a dar otro tirón esta noche, con la de alcohol que llevo encima, creo que voy a acabar haciendo la croqueta” – y es que la cabeza de Valeria no paraba de dar vueltas.
- ¿Algún problema, Miriam?- Dijo Santi que mientras se acercaba había observado todo y sacado sus propias conclusiones – ¡Suéltala o tendremos problemas!
Héctor, con gesto protector, colocó a Miriam tras él.

- No se te ocurra amenazarme otra vez. Tengo poca paciencia, y creo que debe ser ella quien decida si quiere que la suelte o no.
En el mismo momento que acabó la frase, se arrepintió. Esperaba que ella no lo rechazara. No sabía por qué, pero sentía a esa muchacha como suya y no iba a permitir que nadie se interpusiera, pero tampoco iba a obligarla a estar con él.
Aunque jamás hubiera imaginado la reacción que tuvo ella. Se puso frente a él y agarrándolo del cuello de la camisa lo besó. Un beso apasionado que despertó en segundos sus instintos más primitivos. Cuando ella fue a apartarse, él no se lo permitió, apretando su cuerpo aún más contra el de ella, haciéndole notar lo que había despertado en él.
Cuando por fin le permitió separarse, Miriam estaba aturdida. Sabía que lo que acababa de hacer le iba a costar caro. Si ya no podía sacarlo de su cabeza, después del beso, iba a ser casi imposible… ¿Qué había hecho? Le costaba separarse de sus brazos. Allí se sentía segura, pero consiguió sacar la fuerza necesaria para hacerlo.
Miro a su alrededor y vio como Santi se alejaba entre la multitud.

“¡Bien! El plan ha funcionado”. -

Vamos con el resto – Dijo Miriam volviéndose de repente.
Héctor sintió que algo había cambiado de repente. Se había formado un abismo entre ellos. No entendía el modo en que ella se apartaba de él, así que la agarró del brazo e impidió que se marchara.

- ¿Me vas a explicar que ha pasado aquí? No te voy a permitir que juegues conmigo – el ambiente se había congelado a su alrededor.
 
- ¿Quieres que te diga la verdad o lo que quieres oír?
 
- La verdad. No soporto la mentira.
 
- Está bien… – Suspiró Miriam dándose por vencida- El tío ese es un viejo amigo que quiere ser algo más y ya no se como decirle que no y que me deje tranquila. Creo que a partir de ahora lo hará.
 
- Vamos, que si no llego a ser yo ¿Hubieras besado así al primero que se te hubiera puesto delante? – Héctor iba a marcharse, pero necesitaba escucharlo de su boca. La misma que hacía unos momentos le estaba haciendo perder el control.
Miriam se quedó callada. No sabía que responder. Si era sincera, le daría esperanzas y se las daría a ella, cosa que no se permitía hacer. Pero si no lo era, lo perdería, podía verlo en su rostro y tampoco estaba dispuesta a pagar ese precio.
Su corazón le había fallado en varias ocasiones y había decidido dejar de escucharlo. Sólo escucharía a su cabeza, esa no le fallaba, o eso creía. Pero esa noche decidió dejar de darle vueltas, aunque estaba segura de que mañana se iba a arrepentir. Así que le respondió de la única manera que se sintió capaz sin traicionarle a él ni a ella misma: lo volvió a besar. Entonces él, al ver la respuesta de Miriam, la hizo retroceder hasta una columna cercana y la encerró entre su cuerpo y la pared. No existía nada más que ellos dos en ese momento.
Desde el otro lado de la sala, mientras Valeria era arrastrada por Javier hacia un lugar más tranquilo en el que poder hablar, no podía creerse lo que estaba viendo: ¿Miriam está besando a Héctor? Se quedó quieta mirando la escena, sin poder creerse todavía lo que estaba viendo. ¡Su plan había funcionado!

- ¿Se puede saber por qué te quedas quieta como si hubieras visto un fantasma?
 
- Un fantasma no, pero ¿Tú estás viendo lo mismo que yo? –Contestó Val con cara de asombro, señalándole el lugar donde se encontraba la pareja.
En ese momento la cara de Javier se transformó en la misma cara de Valeria. ¡Su amigo lo había conseguido! Así que eso le dio más ánimo para pelear él por su sueño.

- Val, deja a la parejita que termine bien la noche y ven conmigo. Necesito hablar contigo.
Ella le siguió sin rechistar. Entre la borrachera y lo que acababa de presenciar, estaba en una burbuja.
Javier cogió los abrigos y salieron a la calle. Necesitaba que el aire fresco de diciembre le despejara las ideas pero sobre todo que despejara a Valeria. En el estado en que se encontraba, iba a ser difícil poder tener una conversación con ella. Y ahora que se había armado de valor, no podía desperdiciar la oportunidad.
La apoyó en un muro cercano y puso sus brazos a ambos lados del cuerpo de ella, para que no se escapara, aunque sabía que no iría muy lejos. No podía dejar de mirarla, mientras ella no podía parar de sonreír a causa del alcohol acumulado.

"Que guapo está. ¿Por qué me mira así? Ay! Que no me sonría más, por favor. Nunca me he podido resistir a su sonrisa. ¿Y si le beso? Siempre le podré echar la culpa al alcohol…”
 
-Todo esto pasaba por la cabeza de Valeria mientras Javier pensaba “Que graciosa está cuando bebe más de la cuenta. Y esa sonrisa de niña buena que pone cuando quiere algo… ¿Qué estará tramando?”.

Pero no le dio tiempo a responder a su propia pregunta.
En ese momento, Valeria, a pesar de sus altísimos tacones, se puso de puntillas, rodeó a Javier con sus brazos y le dio un beso en el que puso toda su alma. A él lo cogió totalmente por sorpresa. No esperaba esa reacción en ella, pero lo aceptó como si fuera el regalo que hubiera estado esperando toda su vida.
Al separarse, Val lo miraba con ojos chispeantes, sin saber muy bien que había hecho y por qué lo había hecho. Bueno, el por qué, si que lo tenía claro: por el alcohol. Pero ahora no había vuelta atrás. A lo hecho, pecho.
Mientras, un confundido Javier, cada vez tenía más claro que debía irse de allí. Pero con ella.

8 comentarios:

  1. Hola, aquí una nueva lectora jejejeje
    Descubrí esta historia por un retweet y me ha enganchado.
    Me encanta la forma de describir la amistad de estas dos y las relaciones con Javi y Héctor.
    Espero con ansia el siguiente capi porque esta genial! :):)

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    1. Graciasss!! Nos alegramos un montón de que te guste!! :))
      Controla el ansia hasta el miércoles, que habrá un nuevo capi!!

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  2. Vaya vaya... vaya nochecita han tenido las dos...

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  3. necesito saber para cuando el proximo capitulooooooooooo!!!

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  4. Siiiii!!! ha funcionado la encerrona y por partida doble jajjajajaja
    Con muchas ganas de leer como terminan la noche, pero me morderé las uñas hasta el miércoles.
    Me encanta chicas, un besote

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    1. buffff... yo no digo na, que después to se sabe pero el final de la noche va a ser... curioso!! ;)
      Un besote.

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